Cicerón denunciando a Catilina

 

Día 2 de Septiembre. Lunes. Ayer terminó la Feria. El mes de Agosto se despidió hasta la próxima, y con él el periodo de descanso vacacional que la Ley establece. Comienza un nuevo curso judicial y hoy es el primer día. Son las 06.30 de la mañana y comienza mi primera jornada de trabajo.

Hoy es día de aterrizaje, toma de conciencia y una especie de dispersión mental ante la perspectiva de que deben pasar once meses hasta un nuevo descanso prolongado. Apertura, lectura y limpieza de correo, real y electrónico. Llegan las  primeras llamadas de los clientes más impacientes o más agobiados por sus problemas judiciales. Hay sorpresas, pues un mes da para muchos cambios en las situaciones, especialmente en las matrimoniales. Primeras citas y recapitulación de cómo quedaron las cuestiones a finales de Julio. Imprescindible la puesta a punto de la agenda. En los próximos días, los Juzgados empezarán a lanzar resoluciones y hay que estar preparados para la avalancha. Mientras tanto, el encuentro con los compañeros, nos pondrá al día sobre las particulares vacaciones que ha disfrutado –o padecido- cada cual. En dos o tres  días, la situación estará bajo control. Parece mentira que cueste adaptarse a algo que llevas haciendo tantos años. El tópico de la vuelta de vacaciones no es un mito, es que nuestro  cerebro se acostumbra a funcionar de una determinada forma durante un tiempo, y luego le cuesta el cambio. Pero no queda otra.  

Son muchos los tópicos y clichés sobre abogados. He oído muchas veces aquello de que “En España todo el mundo es Abogado, mientras no se demuestre lo contrario”. Esa frase, alusiva al excesivo número de abogados por metro cuadrado que existen en nuestro pais, es similar a otra que reza: “De abogados y enamorados, hay en todos lados”,  Y no, no es lo peor que se dice  sobre mi profesión. Son muchos y variados los estereotipos de los llamados letrados, y –a qué negarlo-casi todos ellos dejan bastante mal parados a los vestidores de toga.

Ya desde la antigüedad, referente a la siempre presente falta de tiempo de los defensores,  Platón decía que “El abogado siempre tiene prisa”. Y suele ser o al menos parecer verdad. Aunque no siempre. Hay otra frase que dice: “Un mal abogado, hará que el juicio dure mucho tiempo. Un buen abogado, lo convertirá en eterno”.

Pues vamos a la faena cuanto antes, que muchos cambios pequeños e insignificantes, a la larga, constituyen un cambio enorme, y las vacaciones se han terminado. Y no es cuestión de perder por ello el juicio. Y nada de excesos ni malos humores en estos primeros días, que como decía Cicerón, eminente jurista: “Todos los hombres pueden caer en un error, pero sólo los necios perseveran en él”.