Por favor, señora mía, quítese usted ya esa venda absurda y costrosa que le impide la visión. Que tiene el dichoso apósito  mugre  de siglos, y  va a coger usted una infección de padre y muy señor mío.  Tíre su Excelencia el apósito  inmundo  a la basura y abra bien los ojos,  que buena falta nos hace a todos. Que como anda usted a ciegas, pues así nos luce el pelo en este pais. Que llega usted siempre tarde, cuando ya los sinvergüenzas se han llevado el dinero público a paraísos fiscales  y usted los manda una temporada cortita a la sombra,  pero no les obliga a devolver los billetes. Que se le escapan vivos altos cargos, miembros de los gobiernos, delincuentes reales o reales delincuentes, políticos corruptos y ricachones con cargos que aún quieren tener más cargos para ser mucho más ricos, que la política en este país no tiene nada que ver con aquello del bien público, sino que se ha convertido en el atajo seguro y facilón para que se lucre  el político, su mujer/marido/pareja, sus  hijos, sus parientes y amigos y las  seis generaciones siguientes de todos ellos. Todos esos campan a sus anchas y en la calle, viviendo del trinque y la corrupción. En cambio envía usted a la cárcel a una madre por encontrarse una tarjeta y comprar comida y pañales por 200 €. Ande, Doña Justicia, mande usted la venda a hacer puñetas, a ver si así,  los que de verdad las llevan (los  jueces y fiscales  adornan con primorosas puñetas de encaje las mangas de su toga) viendo que usted se quita el vendaje, se ponen ellos las pilas. Que queremos una Justicia que tenga buenas vistas, que abra los ojos como platos, que se ande con mucho ojo y que no juegue a la gallina ciega. Cambie la venda por la verdad. Tienen casi las mismas letras, pero son muy, muy diferentes.